domingo, 16 de octubre de 2011

Un paisaje gris

Madrid cuenta con una amplia diversisdad paisajísitca. Desde las altas cumbres de su sierra, hasta las vegas del sureste, se van sucediendo una gran variedad de comunidades vegetales.

Dentro de esta sucesión, en su extremo meridional, se da un paisaje excepcional que encierra una vegetación y una fauna invertebrada de alto interés.

Los cerros y torrenteras yesíferas del sureste madrileño nos brindarán imnumerables oportunidades de disfrutar de especies que sólo podremos disfrutar en estos parajes.

Se trata de un paisaje irregular que transcurre custodiando las vegas del Tajuña, Manzanares y Jarama en sus tramos finales. Con zonas de altos escarpes que en algunos puntos dan cobijo a especies como el Halcón peregrino (Falco peregrinus) ó el buho real (Bubo bubo) y, en otras, se muestran en forma de pequeños cerros moldeados por el agua y el viento.

Se trata de un paisaje predominantemente gris, por sus yesos, que encierra multitud de sorpresas si le dedicamos tiempo y atención, que será el objeto fundamental de este blog.

Echarse al monte, a este monte gris, nos deparará calor y frío, pero sobre todo gratas sorpresas y momentos inolvidables de campo. Disfrutaremos de la espectacular floración del Gladiolus illyricus (foto superior) ó los incansables vuelos del Plebejus pylaon hespericus (foto inferior) en busca de pareja para perpetuar su descendencia.

Es mi deseo e ilusión que este rincón pueda servir como mínimo para acercaros el valor de estos parajes poco conocidos en general, y contribuir a ampliar el respeto por un paisaje poco valorado por la climatología "poco amable" que le acompaña.





Luis Canencia, Octubre de 2011.

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